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Vacunación contra el HPV: una herramienta fundamental para prevenir el cáncer
Actualización 2026
El Virus del Papiloma Humano (HPV) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes. La mayoría de las personas sexualmente activas tendrán contacto con algún tipo de HPV a lo largo de su vida y, en la gran mayoría de los casos, la infección desaparecerá espontáneamente.
Sin embargo, la persistencia de determinados tipos de HPV de alto riesgo puede producir lesiones precancerosas y, con el paso de los años, favorecer el desarrollo de diferentes tipos de cáncer, principalmente cáncer de cuello uterino.
La buena noticia es que hoy contamos con una de las herramientas de prevención más eficaces: la vacuna contra el HPV.
¿Por qué es tan importante vacunarse?
Las vacunas contra el HPV están diseñadas para prevenir la infección por los tipos virales responsables de una proporción muy importante de los cánceres relacionados con este virus.
Su mayor efectividad se obtiene cuando la vacunación se realiza antes del contacto con el HPV, motivo por el cual los programas de vacunación priorizan a niños y adolescentes.
Sin embargo, esto no significa que una persona que ya inició su actividad sexual necesariamente haya perdido el beneficio de vacunarse. La indicación debe evaluarse de acuerdo con la edad, los antecedentes de vacunación y la situación particular de cada paciente.
Una sola dosis: ¿es suficiente?
Este es uno de los cambios más importantes de los últimos años.
La evidencia científica acumulada indica que una sola dosis de vacuna contra el HPV puede proporcionar una protección muy elevada y duradera en adolescentes y adultos jóvenes.
Uno de los estudios más importantes publicados recientemente es el ensayo ESCUDDO, realizado en Costa Rica con más de 20.000 adolescentes de 12 a 16 años.
Después de aproximadamente cinco años de seguimiento, una dosis de vacuna bivalente o nonavalente mostró una eficacia superior al 97% frente a la infección persistente por los tipos de HPV incluidos como objetivos principales del estudio, con resultados similares al esquema de dos dosis.
Estos resultados fortalecen considerablemente la evidencia científica que respalda los esquemas simplificados de vacunación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) contempla actualmente esquemas de una o dos dosis entre los 9 y 20 años. En personas mayores y, especialmente, en pacientes inmunocomprometidos, pueden ser necesarios esquemas diferentes.
La vacunación no reemplaza los controles ginecológicos
Este concepto es fundamental.
Estar vacunada contra el HPV no significa que una mujer deba abandonar los controles de prevención del cáncer de cuello uterino.
La vacunación constituye la prevención primaria, al disminuir considerablemente el riesgo de adquirir infecciones por los tipos de HPV incluidos en la vacuna.
El tamizaje mediante test de HPV y/o Papanicolaou, de acuerdo con la edad y las recomendaciones vigentes, constituye la prevención secundaria, permitiendo detectar una infección de riesgo o una lesión precursora antes de que evolucione hacia un cáncer.
Vacunación y tamizaje son, por lo tanto, estrategias complementarias.
¿La vacuna sirve si ya tuve HPV?
Haber tenido una infección por HPV no significa necesariamente que la vacunación no pueda ofrecer beneficios.
Una persona puede haber estado expuesta a uno o algunos tipos virales y continuar siendo susceptible a otros tipos incluidos en las vacunas.
Es importante aclarar que la vacuna es preventiva y no terapéutica: no elimina una infección por HPV que ya está presente ni constituye por sí misma un tratamiento para una lesión cervical.
Por este motivo, la indicación de vacunación en adultos debe individualizarse.
El objetivo: prevenir el cáncer de cuello uterino
La vacunación contra el HPV, combinada con programas adecuados de detección mediante test de HPV y otros métodos de tamizaje, constituye uno de los pilares de la estrategia mundial para avanzar hacia la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública.
Prevenir la infección, detectar precozmente las lesiones precursoras y tratarlas cuando corresponde nos brinda hoy una posibilidad que décadas atrás parecía difícil de imaginar: evitar una proporción muy importante de los cánceres relacionados con HPV.
Vacunarse, realizar los controles adecuados y consultar ante resultados anormales son tres acciones fundamentales para la prevención.
Bibliografía
- World Health Organization. Human papillomavirus vaccines: WHO position paper, December 2022. Weekly Epidemiological Record. 2022;97:645-672.
- Barnabas RV. Evidence to Action — Single-Dose HPV Vaccination and Cervical HPV Infection. N Engl J Med. 2025;393:2471-2473.
- Bergman H, Henschke N, Arevalo-Rodriguez I, et al. Human papillomavirus (HPV) vaccination for the prevention of cervical cancer and other HPV-related diseases: a network meta-analysis. Cochrane Database Syst Rev. 2025;11.
- Jeong M, Jang I. Comparative effectiveness and immunogenicity of single-dose and multi-dose human papillomavirus vaccination: a systematic review. BMC Public Health. 2025;25:2330.
- Burger EA, Laprise JF, Spencer JC, et al. Single-dose HPV vaccination in the United States — a multi-modeling analysis. Lancet Reg Health Am. 2026;55:101361.
Dr. Marcelo Nicolás Geneyro
Médico Especialista en Ginecología
Patología Cervical – Tracto Genital Inferior – HPV – Colposcopía
Vacuna contra el HPV después de los 26 años y después de un LEEP: ¿tiene utilidad?
Actualización 2026
Una pregunta muy frecuente en el consultorio es si tiene sentido vacunarse contra el Virus del Papiloma Humano (HPV) después de haber iniciado las relaciones sexuales, después de los 26 años o, incluso, después de haber recibido tratamiento por una lesión precancerosa del cuello uterino.
La respuesta no es igual para todas las pacientes.
¿La vacuna sirve si una mujer ya tuvo HPV?
Sí, puede ofrecer beneficios en determinadas situaciones.
Haber tenido contacto con HPV no significa haber estado expuesta a todos los tipos virales incluidos en las vacunas actuales.
Por este motivo, una infección previa por HPV no implica necesariamente que la vacunación carezca de utilidad.
Sin embargo, es fundamental comprender un concepto:
La vacuna contra el HPV es preventiva, no terapéutica.
Esto significa que la vacuna no elimina una infección por HPV ya existente ni constituye un tratamiento para una lesión cervical presente.
Su objetivo es fundamentalmente prevenir futuras infecciones por los tipos de HPV frente a los cuales la persona todavía no haya desarrollado inmunidad.
¿Y después de los 26 años?
El beneficio potencial debe analizarse individualmente.
En adultos que no fueron vacunados previamente, la decisión puede considerar diferentes factores, como antecedentes personales, posibilidad futura de exposición a nuevos tipos de HPV y situación inmunológica.
A medida que aumenta la edad, también aumenta la posibilidad de haber estado previamente expuesto a distintos tipos de HPV. Por eso, el beneficio esperado de la vacunación generalmente es menor que cuando se administra antes del inicio de la actividad sexual.
Esto no significa que después de los 26 años la vacuna sea inútil, sino que la indicación debe individualizarse y discutirse con el médico.
¿Qué ocurre después de tratar una lesión HSIL/CIN2-CIN3?
Este es uno de los aspectos más interesantes de la investigación actual sobre vacunación contra HPV.
Las mujeres tratadas mediante LEEP, conización u otro procedimiento por una lesión cervical de alto grado (HSIL/CIN2-CIN3) continúan teniendo riesgo de persistencia o recurrencia de la enfermedad.
Diversos estudios y metaanálisis han observado que, en pacientes previamente no vacunadas, la vacunación contra HPV realizada alrededor del momento del tratamiento podría disminuir el riesgo de aparición de una nueva lesión de alto grado.
La American Society for Colposcopy and Cervical Pathology (ASCCP) reafirmó en 2025 su recomendación de ofrecer vacunación adyuvante al momento del tratamiento de HSIL histológico (CIN2/3), adenocarcinoma in situ (AIS) y otras lesiones precancerosas relacionadas con HPV en personas previamente no vacunadas, de acuerdo con las recomendaciones correspondientes a cada grupo etario.
¿Cuánto podría disminuir el riesgo?
Los primeros metaanálisis mostraron reducciones importantes de recurrencia de CIN2+ después del tratamiento en mujeres vacunadas.
Datos observacionales publicados en 2026 también resultan alentadores.
En una cohorte reciente de 666 mujeres tratadas mediante LEEP por CIN2+, la recurrencia fue del 3,8% entre las pacientes vacunadas frente al 11,9% entre las no vacunadas. Además, las pacientes vacunadas presentaron una mayor eliminación del HPV durante el seguimiento.
Estos resultados son prometedores, aunque deben interpretarse correctamente: se trata de evidencia observacional y no significa que la vacunación garantice que una lesión no volverá a aparecer.
La vacuna no reemplaza el seguimiento después de un LEEP
Este punto es especialmente importante.
Una mujer vacunada después del tratamiento de una lesión de alto grado debe continuar realizando los controles posteriores indicados.
La vacunación no reemplaza el test de HPV, el PAP, la colposcopía ni el seguimiento recomendado después del tratamiento.
Vacunación y seguimiento son estrategias complementarias.
Entonces, ¿conviene vacunarse después de un LEEP?
En una paciente previamente no vacunada que ha recibido tratamiento por una lesión cervical de alto grado, actualmente existe evidencia que apoya considerar la vacunación contra HPV como estrategia adyuvante.
La indicación debe evaluarse individualmente teniendo en cuenta la edad, antecedentes de vacunación, estado inmunológico y características clínicas de cada paciente.
El objetivo no es tratar la infección que produjo la lesión original, sino disminuir el riesgo de futuras infecciones y potencialmente reducir la posibilidad de nuevas lesiones relacionadas con HPV.
Un concepto para recordar
Haber tenido HPV o haber sido tratada por una lesión cervical no significa necesariamente que sea demasiado tarde para hablar de vacunación.
La consulta médica permite evaluar cada situación y determinar si existe un beneficio potencial.
Bibliografía
- American Society for Colposcopy and Cervical Pathology (ASCCP). ASCCP Statement on HPV Vaccination. Actualización aprobada por el Executive Board, diciembre de 2025.
- Sharpless KE, Marcus JZ, Kuroki LM, et al. ASCCP Committee Opinion: Adjuvant Human Papillomavirus Vaccine for Patients Undergoing Treatment for Cervical Intraepithelial Neoplasia. J Low Genit Tract Dis. 2023;27(1):93-96. doi:10.1097/LGT.0000000000000703.
- American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Adjuvant Human Papillomavirus Vaccination for Patients Undergoing Treatment for Cervical Intraepithelial Neoplasia 2+. Practice Advisory.
- Adjuvant human papillomavirus vaccination after excisional treatment for cervical precancer. Estudio de cohorte, 2026. PubMed PMID: 42581798.
Dr. Marcelo Nicolás Geneyro
Médico Especialista en Ginecología
Patología Cervical – Tracto Genital Inferior – HPV – Colposcopía
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HPV ALTO RIESGO
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El test de HPV gana protagonismo en la prevención del cáncer de cuello uterino
Actualización 2026
La prevención del cáncer de cuello uterino está cambiando.
Durante muchos años, el Papanicolaou (PAP) constituyó la principal herramienta para detectar precozmente alteraciones en las células del cuello uterino.
Actualmente, el test de HPV de alto riesgo ocupa un lugar cada vez más importante como método de tamizaje primario.
En julio de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó nuevas orientaciones para facilitar la implementación de programas de detección del cáncer de cuello uterino basados en pruebas de HPV.
¿Por qué buscar HPV?
Sabemos actualmente que la infección persistente por determinados tipos de Virus del Papiloma Humano (HPV) de alto riesgo es la causa necesaria de la gran mayoría de los cánceres de cuello uterino.
El test de HPV permite detectar la presencia de estos virus antes de que aparezcan lesiones importantes en las células cervicales.
Esto permite identificar a las mujeres que presentan mayor riesgo y determinar quiénes necesitan estudios adicionales.
No todos los HPV tienen el mismo riesgo
Otro cambio importante es la utilización de la genotipificación del HPV.
En mayo de 2026, la OMS publicó una nueva guía específicamente dedicada al uso de la genotipificación de HPV en los programas de prevención del cáncer cervical.
Conocer qué tipo de HPV está presente permite realizar una mejor estratificación del riesgo.
Los HPV 16 y 18 son particularmente importantes debido a su fuerte asociación con el cáncer de cuello uterino, aunque existen otros tipos de HPV de alto riesgo que también deben ser considerados.
¿El test de HPV reemplaza completamente al PAP?
No necesariamente.
El PAP continúa siendo una herramienta de gran utilidad. Sin embargo, las estrategias modernas de prevención están evolucionando hacia el test de HPV como prueba primaria, utilizando posteriormente la citología, la genotipificación u otros métodos para decidir qué pacientes necesitan una evaluación adicional.
La conducta depende de la edad, los antecedentes de la paciente, los resultados anteriores y las recomendaciones del programa de prevención utilizado.
Un resultado HPV positivo no significa cáncer
Este concepto es fundamental.
Tener un test de HPV positivo NO significa tener cáncer.
Las infecciones por HPV son extremadamente frecuentes y muchas desaparecen espontáneamente.
Lo importante es identificar aquellas infecciones de alto riesgo que persisten en el tiempo y detectar precozmente si producen alteraciones en el cuello uterino.
Cuando corresponde, la colposcopía permite evaluar detalladamente el cuello uterino y determinar si es necesario realizar otros estudios, como una biopsia.
Vacunación + test de HPV + seguimiento
La prevención moderna del cáncer de cuello uterino se basa en diferentes herramientas que se complementan:
Vacunación contra HPV → disminuye el riesgo de adquirir los principales tipos oncogénicos.
Test de HPV → permite identificar a las mujeres con infección por tipos de alto riesgo.
PAP y otros métodos de triage → ayudan a determinar la presencia de alteraciones celulares.
Colposcopía y biopsia → permiten diagnosticar las lesiones cuando están indicadas.
El objetivo es detectar las lesiones precursoras antes de que puedan evolucionar hacia un cáncer invasor.
Un mensaje importante
El cáncer de cuello uterino es una enfermedad que puede prevenirse en gran medida.
La vacunación contra HPV y un programa adecuado de controles permiten disminuir considerablemente el riesgo.
No espere a tener síntomas para realizar su control ginecológico.
Bibliografía
-
World Health Organization. Evidence-informed guidance for the implementation of HPV-based cervical cancer screening programmes. WHO; 14 July 2026.
-
World Health Organization. WHO guideline for screening and treatment of cervical pre-cancer lesions for cervical cancer prevention: use of human papillomavirus (HPV) DNA genotyping. WHO; 8 May 2026.
-
World Health Organization. Cervical cancer – Fact sheet. Updated 3 July 2026.
Dr. Marcelo Nicolás Geneyro
Médico Especialista en Ginecología
Patología Cervical – Tracto Genital Inferior – HPV – Colposcopía
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Geneyro , Marcelo NicolasMédico Especialista en Ginecología
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